Adelgazar comiendo

images (2)Por Marina Parisi, publicado el 2017

¿Se puede bajar de peso comiendo?, absolutamente Sí. Sabemos que para perder kilos hay que consumir más verduras y frutas, dado que se trata de alimentos muy bajos en calorías y que nos aportan importantes nutrientes. Pero la sabia naturaleza esconde un tesoro que va más allá de este noble beneficio. Se trata de los ALIMENTOS CALÓRICOS NEGATIVOS, que al ser metabolizados por nuestro organismo, consumen más energía que la que contiene el alimento en sí mismo.

A modo de ejemplo, 100 gramos de champiñones aportan 25 calorías, pero al ser digeridas nuestro metabolismo gasta 50 calorías. Por lo tanto, en nuestro organismo quedan -25 calorías.

Otros alimentos que requieren el doble de gasto energético para ser digeridos son la alcachofa, betarraga, brócoli, apio, coliflor, pepino, berenjena, apio, berro, zanahoria, arveja, hinojo, limones, lechuga, espinaca, zapallo camote, algas, acelga, porotos verdes y zapallo italiano.

En el grupo de las frutas también contamos con aliados que nos obligan a consumir el doble de energía. Entre ellas figuran la manzana, naranja, piña, plátano, higo, kiwi, ciruela, pomelo, caqui, pera, durazno, papaya, frambuesa, nectarin, mandarina, frutilla, melón, mango, granada y grosellas.

Finalmente, las legumbres también son alimentos calóricos negativos, aunque no tan poderosos como los anteriormente mencionados. Sin embargo, «éstas igualmente inducen un alto gasto energético y producen una saciedad muy prolongada en el tiempo», asevera la Dra. Vivian Muñoz, experta en obesidad. «Si el plato de lentejas aporta 300 calorías, es probable que tu organismo gaste 100 calorías en metabolizar este alimento». Además, las legumbres aportan nutrientes de elevada calidad como proteínas, fibra, vitaminas, hierro, ácido fólico y carbohidratos complejos (que ayudan a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre).

No obstante, si ingieres sólo estos alimentos calóricos negativos, generarás un gran desequilibrio en tu organismo que se traducirá en una importante falta de energía. Por ello hay que combinarlos sabiamente con proteínas (animales o vegetales); con otros carbohidratos complejos (pan integral, arroz integral); y con algo de semillas, que aportan ácidos grasos Omega 3 y valiosos minerales. Si a ello sumas una cuota de ejercicio diario (20 o 30 minutos), el resultado será perfecto.