Animales superan al hombre en evolución

medusas

Por Marina Parisi, publicado el 2018

Los científicos están impresionados con los orangutanes en Java (Sumatra), quienes ya no solo duermen en la copa de los árboles para protegerse de sus depredadores, sino que ahora están cortando ramas y fabricando “cabañas” en la cima de los árboles. Sin embargo, lo que hicieron unos enjambres de medusas en julio del 2011, simplemente dejó con la boca abierta a los expertos. A partir de esa fecha las centrales nucleares de Torness en Escocia, Orot en Israel y Garganta del Diablo en California, fueron atacadas por enjambres de medusas. ¿Por qué ocurrió algo así?

Muy simple: las centrales nucleares toman agua del mar para enfriar el núcleo del reactor y luego la devuelven al océano contaminada con radiación, acabando así con la vida de todos los animales marinos que se encuentran alrededor. Pues bien, al atacar las centrales nucleares, las medusas se inmolaron en un acto de amor y sacrificio por el planeta. Se sacrificaron para que nosotros los humanos no sigamos contaminando el océano. Los científicos descartan de plano que las medusas se hayan sacrificado por instinto. Esto se llama conciencia, luz, evolución.

Y si las medusas están enviando este mensaje tan evidente, también lo están haciendo a su modo los cetáceos. En febrero de 2012, la Asociación de Científicos para el Avance de la Ciencia, reunidos en Vancouver (Canadá), publicaron la Declaración de los Derechos de los Cetáceos, donde reconocieron que las ballenas, delfines y cachalotes son personas (no humanas), pero personas al fin. Ello debido a que los científicos han comprobado que los cetáceos tienen conciencia de sí mismos, se reconocen frente a un espejo, tienen un idioma inteligente, son capaces de llamar a cada miembro de la especie con un nombre particular y tienen el cerebro más desarrollado que nosotros los humanos.

Uno podría pensar: “Ok, pero los cetáceos no son capaces de construir edificios”, ¿para qué?, si ellos preservan la naturaleza y están en armonía con ella.

El impresionante mensaje de Koko

Pero, sin duda, la historia del gorila llamado Koko es las más sorprendente de todas, dado que él envió un contundente mensaje a la humanidad en 2016. Este gorila nació en 1971 y actualmente habita en una reserva natural de Estados Unidos, donde fue educado por varios científicos de la Universidad de Stanford (reconocida por su aporte en psicología y neurociencias). Ellos lo entrenaron, gracias a lo cual hoy Koko entiende y reproduce más de 1.000 signos del lenguaje de señas, además de comprender más de 2.000 palabras en inglés.

Los resultados del entrenamiento llegaron mucho más lejos de lo que los especialistas esperaban, dado que Koko dio a conocer sus sentimientos con lenguaje de señas, a través de un impactante video grabado en 2016.

Él dijo: “Yo gorila, también flores, animales y naturaleza. Yo amo hombre, yo amo Tierra, pero hombre es estúpido… Koko lo siente, Koko llora. Reparen Tierra, ayuden Tierra… de prisa!, protejan Tierra. La Naturaleza está observando. Gracias”.

Esto es lo que nos están diciendo los animales. Mientras tanto, ¿en qué está el ser humano?, preocupado del fútbol y de consumir, gastando hasta la última gota de energía en enriquecerse, y de paso, contaminando el aire, la tierra y el mar. Lo peor de todo es que está matando animales a lo bruto y no tan solo para alimentarse. Todos los conflictos bélicos que se han registrado a lo largo de la historia de la humanidad (especialmente las guerras que han tenido lugar en el siglo XX), han destruido parte importante de la naturaleza y a los seres vivos que habitan en ella.

El amigo de los elefantes

No obstante, hay excepciones a lo anterior y es el caso de Lawrence Anthony (1950-2012), un zoólogo y conservacionista, quien dedicó buena parte de su vida a rescatar animales salvajes y a rehabilitar, curar y proteger elefantes de todo el mundo.

Durante la invasión estadounidense a Irak (2003), Lawrence  pudo rescatar a los pocos animales que habitaban en el zoológico de Bagdad y que habían sobrevivido a los combates. En tanto, durante la guerra civil en la República Democrática del Congo (1997-1999), logró que las dos facciones pararan los combates para poder rescatar a los cuatro únicos rinocerontes blancos que no habían sido víctimas de la guerra.

Si bien Lawrence amaba a todos los animales, su pasión eran los elefantes. De hecho, se dedicó a salvar y rehabilitar manadas de elefantes salvajes destinados a ser fusilados por los traficantes de marfil. Estos llegaban descontrolados y traumatizados por las vejaciones sufridas en manos de los cazadores, a la reserva natural Thula Thula (en KwaZulo, Sudáfrica), y de la cual Lawrence era dueño. Lo que hacía el conservacionista era negociar con los traficantes y comprarles los animales, lo que le valió endeudarse hasta lo inimaginable.

Como los elefantes estaban tan traumatizados por el trato recibido por los cazadores, Lawrence dormía y comía junto a ellos hasta ganarse su confianza, logrando calmarlos como ningún otro hombre lo había hecho. Así, su fama como experto en elefantes se extendió y cuando había que curar a un elefante se lo enviaban a él.

Lawrence murió en marzo de 2012 a los 61 años de edad, a raíz de un infarto al miocardio. Dos días después de haber fallecido varias manadas de elefantes salvajes, que estuvieron bajo su cuidado hace mucho tiempo, llegaron en procesión solemne uno tras otro hasta la casa de Lawrence, en la reserva de Thula Thula. El objetivo era rendir tributo a su amigo muerto. Un total de 31 elefantes estuvieron dando vueltas en la propiedad, durante dos días sin comer, beber, ni dormir.

Según la esposa de Lawrence, Francoise Malby y sus dos hijos, los elefantes parecían tristes, como si hubieran acudido a mostrar sus condolencias. Luego, se retiraron en fila india por donde habían venido.

Este es un hecho extraordinario, porque se sabe que los elefantes tienen capacidad de desarrollar rituales de duelo por los miembros de su misma especie, pero es la primera vez que una manada de elefantes honrra a un humano de esta forma … a su amigo que les salvó la vida. ¿Cómo se enteraron de la muerte de Lawrence?

Hay una red de energía que fluye a través de todos los seres vivos, y todo es posible cuando el amor penetra y viaja por este campo energético.

Inocencia y pureza, lo que premia la naturaleza

La naturaleza premia la inocencia y la pureza, y eso es lo que son los animales. Por este motivo, los animalitos son capaces de anticiparse al futuro y predecir los desastres naturales, pudiendo huir antes de que se produzca el evento.

Fue lo que justamente sucedió con el Tsunami que se produjo en Tailandia, en 2004. Esta es una región muy poblada por ratones, pero después del tsunami se encontró uno que otro ratón muerto. Lo mismo ocurrió con el inmenso banco de peces que se encontraba en las costas del mar Indico. Todos huyeron antes que llegara el Tsunami.

Recuperemos la inocencia y la pureza que nos cobijó al momento de nacer y que nos acompañó durante toda nuestra infancia. No importa que las hayamos perdido en el camino, aún podemos rescatar estos dones. Todo parte por tomar conciencia que la vida de cada criatura que existe en el planeta, es sagrada. Cada cerdo, cada pájaro, cada elefante, cada perrito o vaca merece desarrollarse en plenitud y ser feliz, al igual que nosotros los humanos. Tratemos de entender esto y de respetarlo.