Cirugía para adelgazar: Mala decisión

CB 3Por Marina Parisi, publicado el 2017

Hoy la Manga Gástrica es la cirugía para adelgazar o cirugía bariátrica más practicada en Chile y son las mujeres las que más se someten a este tipo de procedimiento, asevera el Dr. Cristián Ovalle, cirujano bariátrico del Centro Integral de Nutrición y Obesidad, CINTO.

“La Manga Gástrica consiste en extirpar una parte del estómago, a fin de reducir el volumen gástrico y gatillar la saciedad precoz en el paciente”, explica el médico. “Al extirpar el fondo gástrico se produce un fenómeno de pérdida de apetito, debido a que aquí están alojadas una serie de células que produce la hormona Grelina, que es un importante Orexígeno (estimulante del apetito). Técnicamente, este procedimiento es una Gastrectomía Subtotal Vertical, donde el estómago, al quedar en forma de manga de camisa, se le conoce como Manga Gástrica”.

Y pese a que con esta operación, al igual que en el caso del Bypass Gástrico,  el paciente no siente hambre y pierde peso en forma muy rauda, éstas implican una serie de cuidados para el resto de la vida. Y si el paciente no se preocupa de seguirlos al pie de la letra, “en el mediano o largo plazo ello puede dar origen a carencia de vitaminas y Anemia”, advierte el Dr. Ovalle.

¿Por qué Anemia?, porque cuando se practica una cirugía bariátrica, el estómago es cortado o desviado y deja de absorber varias vitaminas. “Por lo tanto, el paciente post operado necesita de controles y exámenes médicos cada cierto tiempo y también necesita de suplementación vitamínica cada cierto tiempo”, asegura la Dra. Claudia Salinas, Nutrióloga. “En estos casos, se suele dar al paciente un polivitamínico, pero además la persona debe practicarse exámenes cada cuatro o seis meses para chequear sus niveles de vitamina D, vitamina B12 y hierro”.

Otros expertos del mundo de la salud, aseguran que también es necesario monitorear los índices de vitamina A, vitamina K, calcio y proteínas.

Todo lo anterior no es aplicable si el paciente post operado de cirugía bariátrica retoma su antigua alimentación y recupera el peso perdido.

Bypass Gástrico supera en resultados a la Manga Gástrica

Es irónico: en Chile se realizan más operaciones de Manga Gástrica, en circunstancias que “está demostrado a nivel nacional e internacional, que a largo plazo, la Manga Gástrica es inferior en resultados frente el Bypass Gástrico, debido a la aparición de reflujo gastroesofágico en el caso de la Manga. Por lo que a futuro deberíamos esperar un aumento de los Bypass Gástricos”, adelanta el Dr. Ovalle.

El Bypass Gástrico, precisa el experto, consiste en dividir el estómago en dos porciones: una proximal pequeña y otra distal, la que contiene la mayor parte del estómago. “Para que la alimentación pueda continuar su trayecto en el tracto digestivo, a la porción proximal pequeña se le crea una salida por donde la comida se bypasea del estómago original, a través de una asa del intestino yeyunal, la que luego se une al intestino distal. Así, el estómago que recibe comida es pequeño y la comida se empieza a digerir una vez que ha transcurrido un metro y medio de intestino”.

Si bien a largo plazo el Bypass Gástrico tiene mejores resultados que la Manga Gástrica, ambas cirugías implican riesgos que pueden gestarse durante la misma operación.

 Los riesgos inmediatos en ambas cirugías

“La cirugía de obesidad, al igual que cualquier otra cirugía, involucra riesgos, más aún cuando se practica a pacientes con problemas de obesidad y enfermedades asociadas”, precisa el Dr. Ovalle.

“En el corto plazo operioperatorio pueden existir complicaciones propias de la anestesia, o bien, de la misma cirugía, como es el caso de una filtración (0,5%)”, detalla el especialista. “Al tener que cortar un sistema cerrado que alberga litros de líquido, puede producirse pérdida de hermeticidad del trayecto y luego una filtración. También existe riesgo de sangramiento y de trombosis de las extremidades”.

En este punto, el Dr. Ovalle recalca que antes de cualquier cirugía bariátrica, los pacientes son sometidos a un proceso de evaluación por un equipo multidisciplinario de profesionales, donde se va creando conciencia en torno a los riesgos y compromisos de los pacientes, con el fin de lograr el éxito y minimizar los riesgos.

“En esta etapa se explica en detalle al paciente la técnica, los objetivos y las posibles secuelas nutricionales, junto con el uso de vitaminas”, comenta el médico. “Existe además un consentimiento escrito que se da a conocer al paciente antes de la operación, el cual firma una vez que no tiene dudas respecto del procedimiento y los riesgos asociados. Es aquí donde realmente se nota la presencia de un equipo multidisciplinario”

Promociones a la orden del día

Lo cierto es que el boom de las cirugías para adelgazar se ha instalado con fuerza en nuestro país. Cada vez más personas recurren a este procedimiento para terminar de una vez con la cruz de la obesidad, mientras que cada vez más cirujanos acceden a operar a pacientes que no necesariamente cumplen con un IMC (Indice de Masa Corporal) sobre 40, o sea, son obesos mórbidos.

Este protocolo fue establecido en 1998 por la National Institutes of Health (NIH), a objeto de determinar cuándo una persona es candidata a someterse a este tipo de cirugía. La entidad también dispuso que los pacientes con un IMC de 35 (obesos grado 2), también eran candidatos a la operación, siempre y cuando tuvieran patologías asociadas, como resistencia a la insulina, diabetes, hígado graso, dislipidemia, apnea del sueño y problemas osteomusculares, entre otras alteraciones.

“Estas guías publicadas por el NIH fue el primer intento serio de normar la posibilidad de cirugía en pacientes que presentaban enfermedad por obesidad”, sostiene el Dr. Cristián Ovalle. “No obstante, éstas no consideraron factores étnicos, ni de distribución de la grasa en el organismo. Además, tienen varias deficiencias metodológicas”.

“De hecho, todos los países han modificado sus indicadores a estadios más tempranos de la obesidad, evitando la aparición y mejor control de las enfermedades asociadas, tales como diabetes e hipertensión arterial. Es por ello que el IMC no es el mejor indicador para determinar si procede una cirugía bariátrica”, enfatiza el médico, agregando que las guías actualmente en uso son las SCCBM, IFSO, SECO y ADA.

Como sea, considerando la ley de la oferta y la demanda que impera en la sociedad chilena con promociones a la orden del día, hoy cualquier persona que busca operarse encuentra finalmente un cirujano dispuesto a hacerlo, aunque solo tenga 17 kilos de sobrepeso.

Ansiedad: Génesis y mantención de la obesidad

Actualmente hay muchos pacientes “impacientes” por operarse, cuando en el fondo el principal factor que explica la génesis y mantención de la obesidad no está en el estómago, sino que está en la cabeza y se llama ANSIEDAD, apunta el Dr. Ovalle. “Tanto el centro del apetito como el de la ansiedad, se comparten en el cerebro, por lo que ambas se quitan comiendo y distendiendo el estómago.

La misma mente que crea ansiedad y gatilla ganas de comer, es la que puede crear paz al interior de uno mismo. Para bajar de peso es fundamental sentirse bien, relajado, animado y confiado, y eso se logra creando equilibrio en nuestra mente. Neutralizando la ansiedad y sintiendo armonía interior, la fuerza de voluntad se potencia, al igual que las ganas de ejercitarse.

Por supuesto que el trabajo de llegar a sentirse bien, relajado y confiado es un camino más largo, pero es mucho más gratificante que entrar al quirófano para que le corten o desvíen un órgano. Si obesos mórbidos han podido bajar de peso y llegar a una talla normal con dieta y ejercicios, cualquier persona que tenga sobrepeso puede lograrlo.