Dieta Grez, el descalabro para la salud

Grez sitioPor Marina Parisi, publicado el 2017

Quienes han probado la famosa dieta Grez (desarrollada por el ingeniero industrial, Pedro Grez, quien logró perder 30 kilos de peso con su particular método), han obtenido diversos resultados: algunos han bajado de peso, otros han engordado, en tanto que un tercer grupo se ha mantenido en su peso. Es que resulta en extremo placentero comenzar este régimen, que solo al desayuno invita a consumir dos o tres huevos fritos en mantequilla con tocino (queso y orégano opcional), además de café con crema batida o Chantilly. La recomendación al almuerzo es consumir proteínas (carne, pollo, pescados y mariscos) y ensaladas, para terminar con un té a la noche.

A juicio del Dr. Felipe Pollak, Profesor del Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo de la Universidad Católica de Chile, “es probable que algunas personas bajen de peso con esta dieta, porque tiene dos aspectos fisiopatológicos que son correctos: primero, la grasa produce saciedad, por lo tanto, si como grasa me sacio más que si como cualquier otro alimento. Y segundo, la comida más importante del día es el desayuno, y si tengo un desayuno con un alto porcentaje de grasa es probable que me regule bastante la saciedad el resto del día”.

“¿Dónde está el problema de la dieta Grez?”, repara el médico, “que propone un importante consumo de grasa saturada y restringe mucho los carbohidratos complejos como frutas y verduras, que son beneficiosos para la salud. Está ultra demostrado científicamente que las poblaciones con alto consumo de grasa saturada tienen mayor riesgo cardiovascular. Entonces, no hay seguridad de que una dieta rica en grasas saturadas y que aumenta el LDL (colesterol malo), va a tener un positivo efecto en la salud”.

Muy similar es la visión de Alfonso Valenzuela, Bioquímico y Jefe del Laboratorio de Lípidos y Antioxidantes del INTA, quien plantea que “el régimen de Grez encierra un fenómeno muy interesante que es el polimorfismo, que significa que no todos reaccionamos de la misma manera frente a un mismo proceso, en este caso alimentario, y por este motivo, no todo el mundo está obteniendo el mismo resultado que tuvo Grez”.

“Además, si tenemos una dieta muy rica en grasa saturada y muy pobre en carbohidratos, sean refinados o complejos, tenemos un problema porque el cerebro necesita carbohidratos para funcionar”, recalca el experto.  “De hecho, el cerebro requiere de 140 gramos de glucosa al día y hay que fabricarla. ¿Cómo se fabrica?, a través de un proceso llamado gluconeogénesis y que se gesta en el hígado”.

Para que se produzca la gluconeogénesis es necesario un suministro constante de glucosa, a partir de la ingesta equilibrada de zanahorias, tomates, zapallo camote, betarragas, papas, arroz integral, maíz, frutos secos, pan integral, ciruelas, piñas, manzanas, plátanos, uvas, naranjas, lentejas, porotos y arvejas, entre otros alimentos.

De igual forma, Valenzuela, advierte que es probable que “en una primera etapa la persona baje de peso, pero después con el tiempo viene un fenómeno compensatorio. Nuestro organismo, sabiamente, va a tratar de compensar la falta de reservas energéticas, a raíz de la carencia de carbohidratos. Dicho de otra forma, el proceso se va a revertir y después va a haber un depósito de grasa en el cuerpo. En consecuencia, a la larga se puede gestar un trastorno metabólico importante en el organismo, por lo que la dieta Grez no es sostenible en el tiempo”.

El especialista del INTA alerta que personas con deficiencia pancreática no deben seguir la dieta Grez, mientras que el Dr. Pollak suma también a los pacientes deslipidémicos (altos niveles de colesterol) y quienes tienen predisposición genética a la hipertrigliceridemia (exceso de triglicéridos).

Pero los reparos al controversial método Grez no terminan aquí. Los expertos rechazan de plano que el exceso de azúcar sea responsable de las enfermedades cardiovasculares y que el aceite de oliva sea igual al aceite contenido en el tocino, según afirma el ingeniero industrial.

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