El día ahora tiene 16 horas

16 horas sitioPor Marina Parisi, publicado el 2018

Niños, adolescentes, adultos y ancianos, todos tenemos la misma sensación: que el tiempo está transcurriendo cada vez más rápido y que el día no da para hacer todo lo que hemos programado. Esto no es una sensación, es un hecho científico ya comprobado. ¿Qué está pasando?

En la década de los ´50, el Dr. Winfried Schumann (físico alemán), descubrió un efecto de resonancia en el sistema tierra-aire-ionósfera, hoy conocido como “Resonancia Schumann”. En Física, a este efecto se le denomina «Onda transversal-magnética». En otras palabras, la resonancia Shumman viene a ser los “latidos de la Tierra”, o bien, la frecuencia vibratoria de nuestro planeta.

Se ha comprobado que estas ondas Schumann vibran en la misma frecuencia que las ondas cerebrales de los seres humanos y de todos los mamíferos en general, vale decir, a 7,8 Hz (ciclos por segundo).

Por miles de años la resonancia Schumann de la Tierra se mantuvo en 7,8 Hz, pero en junio de 2014 los científicos registraron peaks de 15 Hz y hasta 25 Hz, pero consideraron esta variación como algo errónea. Sin embargo, en los primeros meses de 2017 la resonancia Schumann saltó a más de 30 Hz. Cuando los monitores del sistema espacial ruso registraron este gran aumento, se creyó que los equipos estaban funcionando mal, pero más tarde los expertos descubrirían que los datos eran correctos.

Hoy la resonancia Schumann está en 36 Hz, lo que significa que la frecuencia vibratoria de la Tierra se ha acelerado mucho, provocado una serie de cambios y molestias en los seres humanos (dolor de cabeza, depresión, insomnio, cansancio, hormigueo, mareos, sensación de sentirse extraño), y en general, en todos los seres vivos del planeta.

¿Por qué aumentaron los Hz a 36?

 Hay varias explicaciones. Una de ellas es que los terremotos han estado acelerando la velocidad con que la Tierra gira sobre su eje, según planteó hace unos años el geofísico Richard Gross del Laboratorio de Propulsión de la NASA en Pasadena, California.

Gross realizó diversos estudios en torno a los terremotos que más han impactado a nuestro planeta en los últimos 15 años, entre los que figuran el terremoto de Japón (2011, con una intensidad de 9.0 en la Escala de Richter), el terremoto de Chile (2010 8.8 Richter) y el terremoto de Sumatra (2004 9.3 Richter).

El científico determinó que el sismo de Sumatra hizo que el día se acortara en 6.8 microsegundos, mientras que el terremoto de Japón le restó 1.6 microsegundos al día. No obstante, tales variaciones son mínimas y no explican el hecho de que, efectivamente, todos nosotros sintamos que días, semanas y meses pasan volando.

Otra tesis científica plantea que estamos frente a un salto cuántico dimensional de nuestro Planeta. Actualmente, estamos viviendo en la Tercera Dimensión (la vida material que experimentamos cada día) y estaríamos pasando a la Cuarta Dimensión o la “Dimensión del Tiempo”.

La Cuarta Dimensión según Albert Einstein

Existen varias teorías sobre la Cuarta Dimensión pero la más aceptada por el mundo científico es la que planteó Albert Einstein, en su famosa Teoría de la Relatividad.  En 1905 el físico alemán por primera vez se refirió al tiempo como una cuarta dimensión y sostuvo que los objetos, además de moverse a través del espacio, también lo hacen a través del tiempo. Por lo tanto, para Einstein espacio y tiempo son lo mismo, y a la vez, muy relativos.

Es más, Sixto Paz Wells, autor y conferencista peruano sobre el fenómeno ovni y el contacto extraterrestre desde la perspectiva científica y espiritual, asegura que la supuesta predicción de los Mayas de que el 21 de diciembre del 2012 se acabaría el mundo (y que Hollywood supo explotar muy bien), fue mal interpretada y que en realidad los Mayas referían al término de un ciclo, o sea, la Tercera Dimensión para dar paso gradualmente a una nueva era: Cuarta Dimensión.

A medida que la energía de Cuarta Dimensión va ingresando a nuestro planeta, la relación entre causa, efecto y manifestación ocurre más rápido. Esto quiere decir que lo que se piense, tanto bueno como malo, se materializará a mayor velocidad. Por lo tanto, tenemos que cuidar lo que pensamos, decimos y hacemos, y procurar que todas estas creaciones sean positivas.

Lo cierto es que la velocidad con que la Tierra gira sobre su eje se ha acelerado con fuerza los últimos cuatro años y ello significa que las 24 horas días que vivimos cada día, ya no lo son sino nominalmente. En realidad, estamos viviendo cada día 16 horas, según los expertos.

Vivimos en un sistema que nos obliga a cumplir con diversas prioridades, para generar los recursos que nos permitan sobrevivir en este mundo. Pero también debemos cuidarnos, buscar el debido descanso físico y espiritual, y sobretodo, reflexionar qué es lo que queremos para nuestras vidas, para nuestros hijos, para la naturaleza, para los animales y el resto del planeta… ya que se nos está acabando el tiempo.