El engaño del pan integral

images (8)Por Marina Parisi, publicado el 2017

Cada vez son más los consumidores que optan por el pan integral, debido a que el pan blanco (elaborado a partir de harina refinada) presenta un alto índice glucémico, lo que implica que al ser digerido gatilla altos niveles de insulina en la sangre, contribuyendo de paso a la acumulación de grasa en el organismo. En contraste, el pan integral aporta fibra y mantiene estables los índices glucémicos, gracias a que se digiere más lentamente. Ello hace que sea una buena fuente de energía, especialmente al comenzar el día.

Sin embargo, la mayoría de los panes integrales que se encuentran en el mercado no son realmente integrales. Por lo general están elaborados a partir de harina refinada a la que posteriormente se le ha añadido algo de salvado y colorante caramelo (E150c). Este último aditivo químico es el que dota al pan del característico color oscuro.

¿Por qué los fabricantes hacen esto?, porque la harina refinada se conserva durante más tiempo sin ponerse rancia. Los productos elaborados con cereales integrales, y que son los que concentran los principales nutrientes, atraen a más insectos durante las fases de transporte y almacenamiento. Como se echan a perder tan rápido, los cereales integrales requieren de un consumo rápido y que sean repuestos con mayor frecuencia en las estanterías.

El secreto para identificar correctamente el pan integral es fijarse en el etiquetado. Aquí va una guía:

Pan integral: Traducción: la harina y el pan pueden o no estar hechos con trigo integral. Mira la etiqueta con los ingredientes. Si figura la harina integral de trigo, eso significa que la harina ha sido correctamente molida a partir de los granos enteros del trigo, y no con harina refinada o enriquecida.

Pan de centeno: Traducción: el pan puede ser de color oscuro, pero bien puede haber sido elaborado con harina refinada. Asegúrate que en la etiqueta incluya harina de centeno.

Pan multicereal: Traducción: esto significa que hay más de un tipo de cereal en el producto. Sin embargo, ello no garantiza que esos cereales sean integrales y tampoco que el pan sea integral. Los verdaderos cereales integrales son aquellos que no han sido sometidos a ningún tipo de refinamiento, el grano conserva todas sus partes y sólo ha perdido su cascarilla externa, conservando todo el germen (que concentra los minerales, vitaminas y fibra). Los mejores ejemplos son la avena, centeno, cebada, muesli, salvado, mijo, quínoa, teff, amaranto y farro, entre otros. Nuevamente, chequear que en el etiquetado diga harina integral de trigo.

Pan multigrano: Traducción: significa que contiene 50 mil diferentes semillas (en general sésamo, chía, linaza), pero ello no implica que el pan sea integral. Indudable que las semillas son muy saludables, pero el efecto positivo es aún mayor cuando éstas han sido adicionadas a la harina integral de trigo. Verificar esto último en el etiquetado.

Ojo, que son muchos los panes integrales que además tienen el mensaje “Alto en fibra”. Esto tampoco es sinónimo de pan integral, por lo que hay que asegurarse que en el etiquetado diga harina integral de trigo, que es la verdadera fuente de fibra.