FIBRA, tan vital como el aire

fibra sitioPublicado en Revista Indualimentos, 2015

Muchos asocian el consumo de fibra con una mejor salud digestiva y a la pérdida de peso. Pero ésta es sólo una parte de la realidad. La verdad es que la fibra lo es TODO: mantiene sano el corazón; contribuye a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre; normaliza los índices de colesterol LDL (malo); disminuye la respuesta glicémica; previene infecciones; activa el sistema inmunitario; brinda mayor sensación de saciedad, incluso de “plenitud”; inhibe el crecimiento de bacterias y levaduras dañinas; reduce la intolerancia a los alimentos y las alergias alimentarias; y previene enfermedades metabólicas asociadas al sobrepeso y la obesidad, como Diabetes Mellitus tipo 2, Prediabetes, Síndrome Metabólico, Hígado Graso, Dislipidemia e Hipertensión Arterial, entre otras enfermedades.

«La fibra dietética tiene un particular efecto fisiológico en la microflora colónica, de la cual derivan productos de fermentación (ácidos grasos de cadena corta) que actúan como inmunomoduladores, promoviendo el ataque a células malignas, inhibiendo el crecimiento de bacterias y levaduras dañinas, mejorando la absorción mineral y reduciendo la intolerancia a los alimentos y las alergias alimentarias”, grafica la Dra. Lilia Masson, Consejera Científica de ILSI Sur Andino y Presidente de CAPCHICAL, LATINFOODS, quien dictó cátedra sobre Fibra Dietética durante el simposio “Alimentación y salud”, celebrado en la Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología.

Junto con estimular el crecimiento de una flora  intestinal saludable, la experta recalca que la fibra dietética además produce nutrientes como vitaminas del grupo B y enzimas digestivas, mientras que la fermentación y la producción de ácidos grasos de cadena corta disminuye el pH del colon y de las fecas, inhibiendo el crecimiento de organismos patógenos. “El pH bajo reduce además la degradación de los péptidos (tipo de molécula compuesta a partir de enlaces de aminoácidos), minimiza la formación de compuestos no deseables como aminas, amonio, fenoles, ácidos biliares secundarios y disminuye la actividad de las enzimas bacterianas no deseables”.

“Aquí es clave el butirato (producto de la fermentación de la fibra dietética en el intestino grueso), asegura la Dra. Masson, debido a que determina la actividad metabólica y el crecimiento de las células epiteliales (células del tejido que recubre las superficies del cuerpo). También es el factor protector primario para los trastornos del colon, al inhibir los efectos de las citoquinas pro inflamatorias. Otro de sus positivos impactos es que influye en la activación de los linfocitos (glóbulos blancos)”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que se debe consumir 25 gramos diarios de fibra dietética, para mantener buenos niveles de salud. La fibra se encuentra principalmente disponible en la avena, cebada, centeno, trigo, maíz, cereales, hongos, microalgas, verduras, hortalizas, arroz integral, frutos secos, semillas, granos, papas, legumbres y frutas (con la respectiva cáscara), entre otros alimentos.

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