Incendios: Lecciones para no olvidar

incendios 7Por Marina Parisi

Si bien los incendios en el centro y Sur de Chile comenzaron hace ya varias semanas, todos quedamos atónitos al ver cómo en sólo cinco días se quemaron más de 250 mil hectáreas en el país. ¿Cómo fue posible esto?, cuesta entenderlo. Se habla del famoso efecto “lupa”; de las altas presiones cálidas que traen consigo mucho viento y elevadas temperaturas; de terrorismo orquestado; de una lenta capacidad de respuesta por parte del  Gobierno, mientras los privados corren a gestionar aviones súper Tanker; y de la falta de preparación de Conaf para enfrentar este tipo de emergencias, pero lo cierto es que aquí hay un factor que se ha confabulado para la rauda propagación del fuego: el cambio climático global.

Este último es un fenómeno que fue anunciado por los científicos en los ´80 y su impacto aún no es debidamente sopesado por la mayoría de los países. Expertos en bioclimatología han advertido que el planeta está siendo presionado más allá del umbral, a raíz del sostenido incremento de las temperaturas a escala global. Los árboles y todo el material vegetal que se acumula en los bosques están extremadamente secos, por lo tanto, se queman con muchísima facilidad. Esta es la realidad de Chile hoy, que ya va para su décimo año de sequía.

¿Qué hacer entonces para evitar los incendios?, prepararnos antes de que comience cada verano. Pero no sólo se trata de podar todo el pasto seco, asegurarse que los cortafuegos estén en buen estado, sumar un buen contingente de bomberos entrenados y adoptar aviones con la última tecnología. La autoridad debería trazar una estrategia nacional para proteger tanto el entorno verde como las áreas pobladas. La tecnología, los expertos y los recursos están disponibles, aquí sólo hace falta desarrollar una visión “preventiva”.

Y aunque es un hecho que han aumentado las temperaturas, también ha aumentado el número de personas sin criterio que llegan y arrojan cigarrillos encendidos a la tierra, hacen fogatas, o bien, se les ocurre quemar la basura. El hombre tiene que cambiar su actuar. El deterioro del planeta avanza a pasos agigantados y hay quienes aún no quieren verlo, ni aceptarlo. Los mares están acidificados (pérdida del pH natural del mar por la absorción de CO2 liberado por el propio hombre y en exceso), sin mencionar toda la basura plástica que flota en él; la polución en el aire lo hace irrespirable cada invierno; y la tierra está cada vez más erosionada, carente de humus y seca. Cuidemos lo que queda de nuestro hermoso planeta ahora, antes de que se transforme en un lugar inhabitable.

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