Lácteos: Descalcifican e Intoxican

Por Marina Parisi, publicado el 2019
Por mucho tiempo la mercadotecnia se ha encargado de publicitar la leche como un alimento alto en calcio, y por lo mismo, necesario para nuestro organismo. Pero lo cierto es que la leche industrial nos está descalcificando.

Un estudio del National Institutes of Health (Estados Unidos) estableció que la población de América, Europa y Africa es la que más consume leche. No obstante y curiosamente, la incidencia de Osteoporosis en estos lugares es mucho mayor comparado con aquellas regiones del mundo, donde no se consume leche. Los expertos quedaron bastante extrañados con estos resultados y decidieron seguir investigando para determinar el por qué.

Así, los científicos se dieron cuenta de lo siguiente: el calcio de la leche es naturalmente alcalino y el cuerpo lo absorbe. No obstante, durante el proceso de pasteurización, mediante el cual se eleva rápidamente la temperatura del producto con el fin de eliminar bacterias, cambia el PH de la molécula del calcio y ésta se vuelve ácida. Al ser ácida, el cuerpo no lo reconoce e inmediatamente empieza a extraer calcio alcalino de nuestros huesos para compensar la acidez del calcio de la leche. Es así como la leche industrial descalcifica.

Altamente tóxica

Todos crecimos con la idea de que la leche es un alimento esencial en nuestras vidas, porque aporta calcio, proteínas y vitaminas. Pero eso hace 200 años atrás, porque la leche industrializada y todos sus subproductos que hoy estamos consumiendo, se han convertido en alimentos altamente tóxicos, que generan una serie de desequilibrios y enfermedades.

La vaca está naturalmente diseñada para producir entre 15 y 20 litros de leche, cuando está amamantando a su becerro. Sin embargo, en los predios industriales se extrae hasta 100 litros de leche por vaca y más. ¿Cómo se logra esto?, inyectando hormonas al animal, para así incrementar su producción de leche. Por lo tanto, estamos consumiendo leche con estrógenos, lo que explica que un importante número de niñas entre 9 y 10 años comiencen a menstruar en forma temprana. En otras palabras, tenemos una adolescencia adelantada.

Adicionalmente, al aumentar la producción de leche en forma tan explosiva en la vaca, lo que sucede es que en la ubre (mama) se genera una Mastitis o inflamación que tiende a infectarse. Entonces, los industriales están obligados a inyectar antibióticos al animal, de lo contrario enfrentan el riesgo de que muera.

En síntesis, además de hormonas, la leche que consumimos contiene antibióticos, los que destruyen nuestra flora intestinal y disminuyen nuestras defensas inmunológicas. Un punto importante: la pasteurización no elimina las hormonas, los antibióticos y las bacterias producto de la Mastitis en la vaca. Todo ello queda en el producto final que consumimos.

Como si todo lo anterior fuera poco, la leche industrial también es responsable de desequilibrios, como la intolerancia a la lactosa. Cuando somos bebés y luego destetamos (dejamos de consumir leche materna), las enzimas encargadas de sintetizar la lactosa o azúcar de la leche comienzan a desaparecer. En consecuencia, nuestro cuerpo ya no está preparado para digerir la lactosa, generando intolerancia.

Leche Sin Lactosa: Peor Aún

La famosa “Leche Sin Lactosa” es aún peor para la salud. Como ya lo mencionamos antes, el intestino no está preparado para asimilar la lactosa o azúcar de la leche, ya que se trata de un azúcar conformado por dos componentes que están fuertemente unidos: glucosa y galactosa. Los industriales NO ELIMINAN LA LACTOSA DE LA LECHE, sino que añaden la enzima llamada “lactasa”, que se encarga de descomponer o separar la glucosa y la galactosa. Así, el intestino puede absorberlas más fácilmente.

Entonces, la “Leche Sin Lactosa” o “Leche Light”, presenta estos azúcares en su forma más simple, generando otro gran problema: el intestino absorbe demasiado rápido estos azúcares, activando la secreción de hormonas como insulina, cortisol y leptina, que a su vez generan mayor ansias por comer durante el día.

Por último, la proteína de la leche o caseína es muy dañina para el organismo, dado que rompe las uniones intestinales de la misma forma en que lo hace el gluten, gatillando una serie de enfermedades.

Además de provocar Osteoporosis, los estudios científicos demuestran que el consumo excesivo de leche o lácteos industrializados (3 o más vasos diarios) puede gatillar la aparición de Arteriosclerosis, Cáncer de Próstata, Lupus, Artritis Reumatoide, Diabetes tipo 1, Enfermedad de Addison, Miastenia grave, Colon Irritable y aumentar la secreción de moco en el tracto respiratorio, provocando infecciones.

Verdaderas Fuentes de Calcio

Si realmente queremos asegurar una buena ingesta de calcio para mejorar la longevidad de nuestros huesos, debemos consumir espinacas, espárragos, brócoli, naranjas, garbanzos, lentejas, huevos, tofu, coco, almendras y semillas de sésamo,  también conocidas como semillas de Ajonjolí. Estas últimas tienen un importante aporte de calcio (68% más que la leche industrial de vaca) y con ella podemos hacer leche en casa.

Para preparar leche de sésamo en casa, solo hay que remojar las semillas (80 grs o 100 grs) en un bol con agua durante tres o cuatro horas. Luego, se lleva a la licuadora y finalmente se pasa por un colador para eliminar las semillas. El sabor de la leche de sésamo es amargo, pero uno se acostumbra y termina disfrutándola. Se puede endulzar con miel o stevia natural. También podemos hacer leche de almendras o coco en casa, utilizando la misma técnica.

Si los amantes de los lácteos (leche, leche en polvo, yogurt, queso, quesillo, mantequilla, helados) se han sentido un poco frustrados al leer este artículo, la recomendación es consumir en forma responsable estos alimentos industrializados. También está la alternativa de consumir productos orgánicos, especialmente pensando en los niños. Por supuesto que son más caros, pero bien vale la pena invertir ahora en salud, a después tener que recibir el “palo” por costos médicos asociados a una enfermedad.

Los gobiernos y las autoridades médicas saben perfectamente cuáles son los efectos que produce el consumo periódico de lácteos en la salud. Sin embargo, dejan que los industriales continúen comercializando todos estos productos en forma masiva … ¿no será acaso por conveniencia?