Microbiota intestinal: Nuestro segundo cerebro

Microbiota 1Por Marina Parisi, publicado el 2018

¿Sabía que en su colon habitan más de 100 billones de bacterias, virus y levaduras, y que esta gran comunidad de microorganismos desempeña funciones críticas para la mantención de su buena salud? En efecto, “la microbiota intestinal es la encargada de fortalecer el sistema inmunológico, ya que aquí es donde se produce el 70% de las células del sistema inmune. También regula el sueño, el estado de ánimo, el suministro de energía, el apetito y nos protege contra intrusos (virus y bacterias causantes de enfermedades)”, aseveró Nicole Vidal Herrera, Nutricionista Integrativa, durante el desarrollo del Taller “Alimenta tus Emociones: Nutrición Conciente”, realizado el pasado 6 de enero en el centro Viluzterapia.

“Si bien nuestro organismo tiene varias y diferentes microbiotas, como la que está presente en la boca, en los pulmones, en las mamas y en la vagina, la microbiota intestinal ubicada en el colon es, sin duda, la más importante”, enfatiza la experta.

“De hecho, la microbiota intestinal es nuestro segundo cerebro, dado que hay una conexión directa entre ésta y el cerebro, a través del nervio vago”, asegura Vidal. “Este nervio nace en el cerebro, pasa por el corazón, irriga la zona vertebral, pasa por el hígado y finalmente llega al intestino. Esta es la razón por la que, cuando nos dan una mala noticia, el estómago se nos aprieta, el corazón nos palpita y nuestro cerebro es bombardeado por un sinnúmero de ideas y escenarios negativos. Esta relación microbiota-cerebro también explica las migrañas, debido a que el origen de las jaquecas es intestinal en la mayoría de los casos”.

Una microbiota intestinal en equilibrio implica que contiene más bacterias buenas que malas, enfatiza la nutricionista, y es justamente este equilibrio lo que nos ayuda a prevenir enfermedades como la obesidad, diabetes, inflamación intestinal, e incluso, algunos trastornos neurológicos como Mal de Parkinson, Autismo y Depresión.

¿Cómo saber si nuestra microbiota está alterada?, “es fácil deducirlo porque nuestro cuerpo siempre nos está enviando señales”, responde Vidal. “A modo de ejemplo, una persona que va a evacuar tres o cinco veces a la semana, o bien, aquella que experimenta muchas migrañas. También las personas con muy malos hábitos alimenticios y que tienden a la acidez, hinchazón o reflujo. Todo esto es signo de una microbiota en desequilibrio”.

Dado que nuestra microbiota depende exclusivamente de la alimentación cuando somos adultos, es importante recalcar que “los alimentos que fomentan una adecuada flora intestinal son todos aquellos que contienen fibra: legumbres, frutas, verduras, granos, semillas y cereales. La fibra actúa como un excelente prebiótico (alimento para las bacterias buenas). También los alimentos  fermentados son muy recomendables, tales como el chucrut, la combucha y el miso, además de las aguas fermentadas”, describe Vidal.

En contraste, la comida chatarra, las gaseosas, el gluten, el azúcar refinada, las harinas refinadas, los antibióticos, el Hometrasol y los corticoides, todos destruyen la microbiota intestinal. Si éste es su caso, no tema, el intestino se puede volver a repoblar con bacterias buenas, siguiendo un tratamiento con probióticos.

 Mejorando la microbiota con probióticos

Los probióticos no son otra cosa que microorganismos vivos (bacterias y levaduras) en forma de suplemento (cápsulas, tabletas o en polvo), que se instalan en cantidad suficiente en el intestino para alterar positivamente la microbiota intestinal del huésped. “Este tratamiento dura tres meses y después la persona asume la pega de mantener su renovada micriobiota con una correcta alimentación”, recalca Vidal.

“Los probióticos son muy recomendables para las embarazadas, porque durante el parto la madre le traspasa su flora intestinal al bebé, y posteriormente, también lo hace cuando le da pecho al niño. Aquellas personas que han consumido por largo tiempo antibióticos, también deberían someterse a un tratamiento con probióticos, especialmente cuando han ingerido Hometrasol. Personas con mucho stress, con malos hábitos alimenticios y quienes sufren patologías como diabetes y otras enfermedades neurodegenerativas como Parkinson, depresión y autismo, también deben ingerir probióticos”, concluye la nutricionista integrativa.