Obesidad y Anorexia son lo mismo

images (7)Por Marina Parsi, publicado el 2017

Mientras que las personas que padecen anorexia nerviosa luchan cada día por restarse kilogramos del cuerpo, quienes sufren de obesidad viven complaciéndose a destajo, en su afán de protegerse y esconderse. Sin embargo, ambos trastornos alimenticios no son más que dos polos opuestos de un mismo desequilibrio: descontrol total en torno a la ingesta de comida. Y ambas enfermedades tienen mucho más en común de lo que la gente imagina.

MALA INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD: La persona obesa se sobrestima y piensa “No, sólo tengo que bajar 8 o 9 kilos”. Pero si se atreve a subirse a una balanza, descubre que son 18 kilos los que le sobran. Por este motivo, la gente que padece de obesidad nunca se pesa. Cubren sus redondeces con ropa ancha y oscura, con la férrea esperanza de que pasarán casi inadvertidas. Son felices comiendo, aunque en el fondo saben que no están bien, porque la sobreingesta es a la vez un castigo que mella en su autoestima y salud.

Por su parte, quienes sufren de anorexia viven contemplándose al espejo y se subestiman. Confunden una curva natural con grasa, y los contornos normales del rostro, tronco, piernas y brazos “están demasiado anchos”. Así, restringen al máximo la ingesta de comida, y si tienen energía suficiente, practican alguna actividad física. Son felices en esta dinámica y creen tenerlo todo bajo control, pero en el fondo saben que no están bien. Saben que no es normal abstenerse de comer, al igual que no es normal abstenerse de respirar.

EGOISMO: Fruto de la profunda inconciencia, quienes padecen estos trastornos alimenticios son incapaces de ver el sufrimiento, daño y preocupación que causan a su familia y círculo más cercano. Todo el mundo está viendo cómo la persona obesa o anoréxica se autodestruye día a día. No obstante, casi nadie se atreve a hablar. Es un secreto a voces. En general, es uno de los padres o la pareja quien toma la iniciativa para interceder. Pero la persona afectada no comprende, se enoja y no acepta la realidad.

“EL LUNES COMIENZO”: Algunas personas que sufren este tipo de trastornos alimenticios tienen un poco más de conciencia y deseos de mejorar. Por ello, se proponen comenzar con una nueva dieta, o bien, se han propuesto comer algo al desayuno (aunque sea un poco de fruta), en vez de ayunar. Pero cuesta, “es tan difícil”. Por lo que viven posponiendo este “nuevo comienzo”.

Si alguien que ha leído estas líneas se siente identificado, sepa que el equilibrio y la sanación son posibles. Pero, primero se requiere de mucha conciencia para aceptar que no estás bien, entender que la química de tu cerebro ha cambiado y que tus pensamientos en torno a la comida no son sanos. Segundo: muchísimas ganas de mejorar y profundo convencimiento de que se puede ser felíz viviendo saludablemente, y tercero, mucho amor y generosidad para entender que tu bienestar y felicidad es también el bienestar y la felicidad de los tuyos, y de todos quienes te rodean.