Popeye para siempre

popeye templatePor Marina Parisi, publicado el 2017

Popeye no fue una casualidad en la vida de quienes crecimos viendo a este simpático personaje televisivo, que toda vez que necesitaba energía extra, abría una lata de espinacas y tras comerlas, sus músculos crecían, venciendo así a Brutus y rescatando a su amada Olivia. Popeye fue una respuesta estratégica del gobierno estadounidense para combatir la anemia presente en la población infantil de la época (1930), a raíz de la falta de hierro. La crisis mundial de 1929, que se prolongó a lo largo de toda la década del ´30, tuvo un desolador efecto en casi todos los países del mundo, impactando en los ingresos fiscales, el desempleo, el comercio, los precios y la producción agro-industrial. Todo ello mermaría en la cantidad y la calidad de la alimentación.

Ante el elevado porcentaje de niños con anemia, la autoridad estadounidense decidió poner manos a la obra y buscó la forma de educar a la población, con el fin de que incrementara su ingesta de alimentos ricos en hierro. El encargado de encontrar estos alimentos se basó en un informe de fines del siglo XIX, donde el científico E. Von Wolf investigaba la cantidad de nutrientes que poseía la hoja de la espinaca. Al transcribir los datos obtenidos, se erró en la posición de la coma escribiendo la cantidad de hierro estimada, pero multiplicada por diez.

De esta forma, Popeye fue el personaje elegido por el gobierno estadounidense para llegar a la audiencia y exponer lo beneficioso que era consumir espinacas, gracias a su elevado aporte de hierro. ¿El resultado?, Popeye se convirtió en todo un éxito. Si bien no hay estadísticas que confirmen el descenso de la anemia en los niños, el consumo de espinacas en Estados Unidos aumentó en un 33%. De hecho, la ciudad de Crystal City (Texas) prosperó gracias a las espinacas de Popeye y en agradecimiento le levantaron una estatua.

Lo cierto es que la espinaca es un alimento extremadamente valioso. 100 gramos del alimento aporta Proteínas (2,8 gramos); carbohidratos (2 gramos); grasas (0,5 gramos); Calcio (125 miligramos); Hierro (2,71 miligramos); Magnesio (79 miligramos); Fósforo (49 miligramos); yodo (10 microgramos); Potasio (620 miligramos); Sodio (79 mg), Vitamina C (28,1 miligramos); Vitamina E (1,89 miligramos); Vitamina B6 (0,2 miligramos) y Fibra (2,4 gramos). También contiene betacaroteno (4 miligramos), y otros carotenoides como luteína y zeaxantina, además de saponinas, flavonoides, ácido oxálico (500 miligramos) y ácido úrico (65 miligramos).

En otras palabras, esta maravillosa verdura es rica en vitaminas y antioxidantes. Lo que muchos no saben es que la espinaca también es fuente de Omega 3. Una porción de ½ taza de espinacas cocidas aporta 100 miligramos de Omega 3. Además, es muy baja en  calorías, apenas 23 kcal por 100 gramos.

No importa que Popeye haya cobrado tanta fama a partir de un dato erróneo, vale la pena consumir espinacas para siempre.